Mercedes Sosa, en el regreso

Anteanoche inauguró el festival Músicas de Provincia

 

Ese sería un resumen de la actuación de anteayer de Mercedes Sosa. Pero su recital tuvo mucho más que eso. Tuvo su voz y las canciones nuevas y viejas, los músicos de su grupo, un montón de invitados y esa carga de emoción extra que ella sabe poner en el repertorio popular folklórico argentino y latinoamericano. Es que también fue su regreso a los escenarios después de casi dos años sin cantar frente al público, debido a diversos problemas de salud que fue superando lentamente.

"¡Y no saben cómo estuve!", dijo espontáneamente en medio del recital, para resumir los males que la aquejaron durante ese tiempo. Sin calcular el momento de su comentario, el tema siguiente de su lista fue "Volver a los 17", como una manera de desafiar a los síntomas del cuerpo.

Marcelo Simón, que hizo la presentación del show con el poema de Tejada Gómez "Hay un niño en la calle", la describió como "la mamá de todos". Y ese elogio se sumó a muchos que recibió últimamente. Quizás el mayor miedo que tenía Sosa de volver a los escenarios era poder sostener un recital completo.

Según manifestó meses atrás, cuando publicó su más reciente CD, "Corazón libre", el último show había sido al aire libre. El que eligió para volver a cantar (y hasta bailar el último bis) también fue sin cargo y para todo público. Además sirvió para inaugurar la sexta edición del encuentro folklórico Músicas de Provincia, que se realiza en nuestra ciudad desde anteayer, hasta el 20 de este mes, en el Centro Cultural del Sur, de la avenida Caseros al 1700.

Como en el minirrecital que dio un par de meses atrás en el Salón Blanco de la Casa Rosada, hubo invitados que la acompañaron y la homenajearon. En "Corazón libre" tuvo de coro a más de media docena de artistas entre los que figuraban muy buenas intérpretes de la escena folklórica actual. Después, Juan Falú la acompañó con su guitarra. Suma Paz interpretó una bella canción cuyana. El dúo Coplanacu le regaló la vieja zamba "Agitando pañuelos". Más tarde llegaron otros dúos, el de Luna Monti y Juan Quintero, muy aplaudido, y el de Tilín Orozco y Fernando Barrientos para el tema "Celador de sueños". Ahí Mercedes participó en algunas estrofas y extendió una coda que, tal vez llevada por el entusiasmo, parecía no querer terminar. Pero eso que por momentos parecía un homenaje a la cantante no opacó el hecho artístico en sí, plasmado en distintas características del cancionero que apoyó sobre su atril. En el repertorio de Sosa caben los clásicos y los temas apenas conocidos de autores poco conocidos. De ahí que su tarea como difusora siga siendo parte de este regreso a la escena musical. "El alma se puede proyectar cantando, pero para eso hay que hacer un camino como el que ella hizo", decía a LA NACION Julio Paz, de Coplanacu, antes de subir a cantar.

Silencio reverencial
Quienes están acostumbrados a este tipo de recitales masivos sabrán que el público que se ubica al fondo de un predio, detrás de la torre de sonido, es el que menos se concentra en el espectáculo. Por allí se escuchan desde algunos murmullos hasta verdaderas tertulias. Pero en el recital de Mercedes Sosa hubo un silencio reverencial desde el sector más cercano al escenario hasta el fondo y el patio de comidas. Todos siguieron con atención a esa cantante que no estaba "de vuelta" sino de "regreso", a una Mercedes Sosa que al principio del show se había escuchado levemente contenida y que al promediar el concierto largaba todo el caudal de su garganta y esa emoción que contagia. Lo hizo con esas canciones bellas: con las nuevas, de Marcelo Perea o Pablo Dumit; con las que el público agradece con ese respetuoso silencio: "Alfonsina y el mar", "Guitarra, dímelo tú", "Como la cigarra", "El otro país".

"¡Te necesitamos, «Negra»!", le gritó un hombre que logró colar su voz entre un tema y el siguiente. "Yo también los necesito a ustedes", le respondió a ese anónimo que, como el resto de la gente, la escuchaba con devoción. La yapa fue el final sorpresivo en el que se vio a esa señora de 70 julios bailando y cantando "La luna llena", con los tambores chilingos de fondo.

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